A través de la historia, Marbella y sus alrededores se han convertido en un magnífico entorno que ofrece a sus visitantes un sabor típico andaluz, con sus estrechas callejuelas, casas encaladas y resplandecientes plazas engalanadas con flores, y todo esto, junto al cálido y azul mar Mediterráneo.

Marbella basa su actividad en brindarle a los miles de visitantes que llegan a ella un sinfín de posibilidades, playas paradisíacas, numerosos campos de golf, puertos deportivos de renombre mundial, un entorno natural inmejorable, hoteles de lujo, restaurantes, centros comerciales y una intensa vida nocturna.

Todo esto hace que Marbella sea un escenario inagotable de posibilidades enriquecedoras para el cuerpo y el espíritu, donde la vida tiene otro sentido.

Su proximidad a grandes núcleos urbanos y focos de culturas milenarias como Málaga, Granada o Sevilla, asi como su proximidad al continente africano la hacen heredera de la inmensa riqueza cultural de las etnias más próximas.


Debido a su situación geográfica y las cadenas montañosas que la rodean, Marbella disfruta de un microclima especial, con temperaturas agradables todo el año, sin inviernos crudos ni veranos sofocantes. La temperatura media anual es de 19º.

A ello debemos añadir el constante progreso urbanístico, nombrada ciudad más segura de Europa, y una de las más limpias es sin duda el marco perfecto para comenzar una nueva vida.